Uno de los efectos perversos de las políticas neoliberales en la educación superior es el deterioro de la calidad académica, la anemia de la investigación científica, y el rechazo de miles de jóvenes, resultado del proceso privatizador. En la Universidad de Guadalajara (UdeG), a la violación de los derechos laborales de los trabajadores (reforma pensionaria y jubilatoria) se suma el negocio privado de la promoción “cultural”.
Recientemente la UdeG fue escenario vergonzoso de una disputa por el poder entre dos grupos: uno encabezado por Raúl Padilla López, y otro por Carlos Briseño Torres, quien fue destituido como rector. En este conflicto no hubo ninguna propuesta de desarrollo académico, ni de reforma universitaria democrática. Todo se redujo al manejo discrecional de casi ocho mil millones de pesos, sólo superado por el presupuesto del gobierno estatal..
Este conflicto, que algunos expertos en educación superior tipifican como un pleito entre mafias, es el mayor escándalo en las últimas dos décadas, a éste antecede el del inicio del rectorado de Padilla López (1989–1995), cuyo poder caciquil se consolida con base a la corrupción y un neocorporativismo–autoritario (sindical y estudiantil), y en la sumisión del Consejo General Universitario, asfixiando las tareas sustantivas universitarias.
El Frente Ciudadano y Universitario por la Defensa de la Educación Pública, demanda la solidaridad de la comunidad universitaria nacional para la democratización de esta universidad. Las universidades públicas no deben estar sujetas al mercado ni a los intereses de un cacicazgo. Exigimos que se haga una auténtica auditoría federal y estatal a las últimas administraciones; la apertura de espacios para los miles de estudiantes; y, especialmente, un congreso general para una reforma universitaria integral cuyo único fin sea estrictamente elevar la calidad académica para beneficio del pueblo jalisciense.
Responsable: Román Munguía Huato. Profesor–investigador
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